Juan Pablo Pazmiño Piedra
jppazmino@sudamericano.edu.ec
Instituto Tecnológico Particular Sudamericano
RESUMEN
La palabra inclusión ha adquirido un énfasis especial durante los últimos años en el contexto educativo latinoamericano y particularmente el ecuatoriano, visibilizándose en el ámbito de políticas públicas y acciones estatales no del todo claras. Esta tendencia provoca cambios metodológicos y curriculares por parte de los docentes, que pueden afectar a la organización y calidad educativa.
El estudio analizará si el alumnado con discapacidad dentro del aula puede generar dificultad a la hora de trabajar en el aula. El objetivo es identificar la percepción que ellos tienen sobre su formación para ejercer su docencia y se examinará si el profesorado revela una actitud favorable del resto de alumnos hacia sus compañeros con esta condición.
Estos objetivos se analizan a partir de una metodología descriptiva-explicativa aplicada a los docentes del Instituto Tecno- lógico Particular Sudamericano de la ciudad de Cuenca en sus distintas carreras.
Los resultados indicarán si la presencia de alumnos con discapacidad en las aulas genera algo de inquietud al docente, por género, edad y carrera. Se analizará si afecta su preparación para impartir clases. Finalmente, se demuestra cómo los docentes perciben las actitudes por parte del alumnado hacia los alumnos con discapacidad. Esperando que esta investigación tenga como objeto promover programas formativos hacia el profesorado para resolver los conflictos que le puedan surgir en su labor como docentes.
INTRODUCCION
En el Ecuador, la integración de las personas con discapacidad en el ámbito educativo experimenta muchos cambios, pero aún está lejos de acoger en toda su dimensión a quienes tienen algún tipo de discapacidad. Las barreras van desde la falta de adaptaciones en la infraestructura, ajuste a las mallas curriculares o información respecto de las reales ‘capacidades’ de las personas con discapacidad, hasta la dificultad para aceptar las diferencias. Hablar de inclusión en la educación superior supone, necesariamente, la búsqueda de instancias que favorezcan no solo el ingreso, sino también la permanencia de los alumnos con necesidades especiales a lo largo de la carrera elegida.
La inclusión es uno de los temas más controvertidos, que, desde hace algunos años, viene siendo tema de debate. Así, desde el inicio de la primera propuesta de ‘integración educativa’, consagrada en el Informe Warnock en 1978, ha derivado en que las constantes reformas de los sistemas educativos que han venido desarrollándose, hayan incorporado este concepto (Arnáiz, 2004).
En Ecuador, de acuerdo con el VI censo de población y V de vivienda (INEC, 2001), el porcentaje de la población ecuatoriana que señala tener discapacidad fue de 4.7%, datos que en el transcurso de una década ascendió a 5.6%, según los datos del VII censo de población y VI de vivienda (INEC, 2010). Por otro lado, el estudio Ecuador: la discapacidad en cifras (CONADIS-INEC, 2005) establece que el 12.14% de la población ecuatoriana tiene algún tipo de discapacidad; y, el estudio biopsicosocial Misión Solidaria “Manuela Espejo” da cuenta de 294.803 personas con discapacidad.
En base a estos índices nacionales, la presencia de este alumnado en los planteles educativos ha generado importantes cambios organizativos, metodológicos y curriculares, que sigue existiendo una demanda insistente de recursos materiales, personales y de formación, que en muchos casos desemboca en resistencias y discrepancias entre las distintas personas encargadas del proceso de la enseñanza, o, en otros términos, en los docentes. Así, por ejemplo, cuando un profesor tiene a un estudiante con discapacidad en su clase puede encontrarse con dificultades a la hora de trasmitirle su conocimiento (ej. alumnos con discapacidad visual), en las adaptaciones de los exámenes, o en el uso de los recursos tecnológicos que el docente ponga a disposición del alumno (ej. documentos digitalizados, grabaciones de voz, etc.), pudiendo afectar todo esto a la forma y calidad de la docencia.
Todo esto, lleva consigo una mayor implicación del docente ya que este debe estar no únicamente en un continuo periodo de formación, sino que también debe continuar actualizándose periódicamente, convirtiéndose todos estos esfuerzos en un posible factor generador de malestar hacia la inclusión de los estudiantes con discapacidad.
Aunque muchos docentes están de acuerdo en afirmar que la integración del alumnado con discapacidad es algo imprescindible en el ámbito educativo, parece que esto puede afectar de alguna manera al docente, y con ello, a que no lleven a cabo de forma adecuada su labor docente.
En este sentido, se debe pensar que la integración puede generar de alguna manera incomodidad y no ser debida a una actitud negativa, sino a no saber cómo dirigirse hacia los alumnos con discapacidad debido al desconocimiento sobre cómo tratarlos, por miedo o por si dañan la susceptibilidad de estos alumnos, por lo que ¿hasta qué punto se sienten preparados ante dicha tarea?, ¿qué variables pueden incidir en el supuesto de que exista esta incomodidad?, ¿puede depender de la edad?, ¿del género?, ¿del ciclo formativo en el que los profesionales imparten docencia? En referencia a esto último, Doménech et al. (2014) examinaron la actitud docente hacia este colectivo en función de si los centros eran públicos o privados, y de infantil, primaria o secundaria, encontrando una actitud más negativa en los maestros de educación secundaria en todos los aspectos que refleja la investigación: responsabilidad, rendimiento, formación y clima del aula.
Como se refleja en gran parte de la literatura, los trabajos existentes se centran en estudiar la actitud docente en los ciclos de primaria y secundaria, siendo escasos los que examinan en la educación superior. Por otra parte, no se debe olvidar que la convivencia en los centros educativos se establece entre el alumno-docente y principalmente, entre el alumnado, siendo este último uno de los factores clave para la adecuada integración de los alumnos con discapacidad.
En relación con ello, diversos estudios indican que en general, los estudiantes tienen actitudes positivas hacia este colectivo, sin embargo, tales resultados siempre se han obtenido a través de las respuestas de los estudiantes (Infante y Gómez, 2004; Suriá et al., 2011), pudiendo ello estar sesgado por los estudiantes por motivos de deseabilidad social, entonces, ¿percibe lo mismo el docente en los alumnos?, en otros términos, ¿los docentes perciben un clima favorable entre los compañeros sin discapacidad hacia el alumnado con esta problemática?
Para responder a esta interrogante, se plantea la presente investigación, que tiene por objetivo profundizar sobre la percepción que tienen los docentes sobre la integración de los estudiantes con discapacidad en sus aulas. Este objetivo se desglosa en los siguientes objetivos específicos:
1. Examinar si el profesorado siente malestar por la inclusión de alumnos con discapacidad en el aula.
2. Comprobar si los profesores sienten falta de preparación para tratar a estos estudiantes.
3. Averiguar si los docentes perciben una actitud favorable por parte de los alumnos sin discapacidad hacia el alumnado con discapacidad.
4. Conocer si algunas variables de los docentes como el género y edad en el que imparten docencia influyen en la percepción del docente.
METODOLOGIA
Muestra
La muestra que se ha utilizado en este estudio fue seleccionada por conveniencia y está compuesta por 43 docentes que han tenido alguna vez algún alumno con discapacidad. De este número de docentes, el 37.2% (n = 16) fueron mujeres y el 62.8% (n = 27) correspondía a varones. La edad de estos docentes estuvo comprendida entre 26 hasta 65 años, siendo más frecuente la participación del docente con un rango de edad entre 30 y 46 años (42.2%).
Instrumentos
El instrumento empleado ha sido un cuestionario elaborado y validado para el estudio, el cual está formado por cuatro bloques. En el primero constan los datos referentes al docente, como son: sexo, edad y años de experiencia. El segundo está dedicado a la inquietud docente por tener alumnos con discapacidad (8 ítems). Un tercero examina la preparación que percibe el profesorado para impartirles docencia (6 ítems) y el último examina la valoración que hacen sobre la actitud por parte de los alumnos sin discapacidad hacia el alumnado con discapacidad (9 ítems).
La versión preliminar contó con 26 ítems de los cuales 3 fueron eliminados por disminuir la consistencia interna del cuestionario. De este modo, el cuestionario final contiene 23 ítems. Las preguntas podían ser respondidas a través de una escala tipo Likert de cinco puntos donde los participantes deben expresar su opinión sobre cada afirmación de acuerdo con el siguiente esquema: (1 = nada de acuerdo; 2 = poco de acuerdo; 3 = algo de acuerdo; 4 = bastante de acuerdo; 5 = totalmente de acuerdo).
El análisis de fiabilidad de la escala se realizó calculando el coeficiente alfa de Cronbach. La prueba de confiabilidad de la versión final de la escala compuesta por los 23 ítems resultó en un 918. Posteriormente se analizaron las correlaciones ítem por ítem para ver si se debía eliminar alguno de ellos. Los resultados arrojaron índices de fiabilidad inferiores, por lo que se mantuvieron los 23 ítems de la escala (Tabla 1).
Para hallar la validez del cuestionario se utilizó el análisis factorial exploratorio. Previo a ello, se realizó el análisis de la muestra Kaiser-Meyer-Oklin (KMO), el resultado que se obtuvo fue de 681, el cual indica que es aceptable realizar el análisis factorial. Asimismo, la prueba de esfericidad de Bartlett indicó que la matriz de puntuaciones cumplía el supuesto de identidad (< 05). Finalmente, en las tablas 1 y 2, se puede observar el análisis factorial y el modo en el que se han agrupado las variables objeto de estudio.
RESULTADOS
Según los resultados indicados por los 43 docentes de la muestra (Tabla 3), se encontró que las puntuaciones medias en los tres factores se encuentran entre los valores: 1) nada de acuerdo, 2) poco de acuerdo y 3) algo de acuerdo. Así, con respecto al Factor 1, referente a la “inquietud del profesorado hacia los alumnos con discapacidad” el profesorado opina que está algo de acuerdo, en otros términos, sí percibe algo de incomodidad al tener alumnos con discapacidad en sus aulas.
En referencia al Factor 2, enfocado a la percepción que tiene el profesorado sobre la actitud del alumnado hacia los compañeros con discapacidad se observó una puntuación media que indica no estar nada de acuerdo, es decir, se encontró que los docentes no perciben actitudes desfavorables por parte de sus alumnos hacia el alumnado con discapacidad.
En cuanto al grado de preparación, es decir al Factor 3 (percepción del profesorado sobre su falta de preparación para atender a los alumnos con discapacidad), se encontró que los profesores indican estar poco de acuerdo con esta afirmación.
Al examinar las puntuaciones medias de los factores en función del género de los docentes (Tabla 3), se observó diferencias a nivel significativo en el Factor 1, el relativo a la percepción de inquietud del profesorado para atender a alumnos con discapacidad. Así, se observa que las mujeres (M = 2.87, D.T = 0.85) perciben más malestar que los varones (M = 2.54, D.T = 0.79).
En lo concerniente a los factores de la escala en función de la edad de los docentes (Tabla 3), se observó diferencias en el Factor 3, encontrando que el grupo de profe sores más jóvenes (M = 3.19, D.T = 0.93) muestran una media más elevada que el resto de grupos de mayor edad [F(3,112) = 2.91, p < 05].
CONCLUSIONES
Este estudio se basa en la necesidad de evaluar las actitudes y posible inquietud que sienten los docentes al tener a estudiantes con discapacidad en sus aulas. Es evidente que para lograr la plena integración de estudiantes con discapacidad se debe conocer la opinión del profesorado y con ello, atender, formar y resolver los conflictos que le puedan surgir en su labor como docentes. De modo que, de manera global, los datos obtenidos en este estudio revelan cierta incomodidad por parte del profesorado al impartir docencia a los alumnos con discapacidad.
Si se indaga en los dos factores de la escala relacionados con el profesorado, la percepción de la inquietud por tener a estudiantes con discapacidad en sus aulas y percepción de falta de preparación por parte del profesorado, el factor en el que más malestar presenta el profesorado es en el primero (sentirse incómodo o inquieto por impartir docencia a los alumnos con discapacidad). Al examinar este factor según el género no se encontró diferencias, aunque sí se observan diferencias en el siguiente factor referente al nivel de preparación, en el que las mujeres indican mayor malestar.
Estos resultados siguen la misma dirección que otras investigaciones (Abós y Polaino, 1986; Alemany y Villuendas, 2004; Flores, 2007), en las que se concluye que los varones manifiestan actitudes más favorables que las mujeres hacia la integración educativa.
Diversos autores (García y Llorens, 2003; Luque y Rodríguez, 2008; Moriana Elvira y Herruzo Cabrera, 2004; Rillota y Nettelbeck, 2007; Salanova, Peiró y Schaufeli, 2002) inciden que a medida que se incrementa el ciclo educativo, los índices ‘estrés’ y ‘malestar’ se incrementan. En este sentido, los problemas de conducta que se encontraron en jóvenes y adolescentes, así como el menor grado de interés y motivación que presentan los alumnos a estas edades, puede ser uno de los motivos que explique estos resultados.
Con respecto a si la edad del profesorado afecta en la percepción de malestar ante el alumnado con discapacidad, los resultados parecen poner de manifiesto que los profesores de menor edad manifiestan estar menos preparados que los mayores. Estos resultados contradicen los hallados en otros estudios (Borg y Falzon, 1989; Dengra, et al., 1991; Padeliadu y Lampropoulou, 1997) en los que se sostiene que los docentes más jóvenes y con menos experiencia parecen tener actitudes más favorables hacia la integración.
Sin embargo, la literatura sobre el tema arroja resultados contradictorios. Así, diversas investigaciones informan sobre la existencia de una relación de carácter negativo entre la edad y la presencia de malestar, siendo los docentes más jóvenes los que presentan mayor grado de tensión y agotamiento en relación con la integración, así como con el desempeño profesional en general (Cordeiro et al., 2000; León y Avargues, 2007).
La explicación más plausible a este fenómeno puede encontrarse en la relación existente entre edad y experiencia profesional. Esto es, las personas más jóvenes experimentan más estrés y desgaste psíquico en el trabajo porque al ser escasa su experiencia tiene menor práctica para desempeñar su labor profesional. Si a esto se le añaden situaciones poco frecuentes como tener que explicarle a un alumno con discapacidad visual o auditiva, puede crear estrés y malestar (Agudo, 2006; Travers y Cooper, 1997).
En cuanto al último objetivo, es decir, la percepción del profesorado sobre la actitud del alumnado hacia los compañeros con discapacidad se observó que en general, hay unas actitudes favorables entre los alumnos hacia sus compañeros con discapacidad. Estos resultados siguen la misma línea que los datos obtenidos por diferentes investigaciones (Infante y Gómez, 2004; Nowicki, 2006; Navas, Torregrosa y Mula, 2004; Suriá, Bueno y Rosser Limiñana, 2011), en los que se destacó un aumento hacia actitudes positivas en el último curso que en el primero, en estudiantes de educación superior.
Por último y en cuanto al instrumento de medida, los resultados han arrojado altos niveles de fiabilidad y validez para medir la actitud docente que muestra el profesorado hacia la inclusión del alumnado con discapacidad en sus aulas.
Así, el cuestionario indica la presencia de tres factores que explican un 82.7% de la varianza, por lo que tales hallazgos sugieren que el cuestionario sirve para profundizar en la temática del estudio, es decir, averiguar el malestar que a los docentes puede producirles el alumnado con discapacidad.
Es posible apreciar que la necesidad de profundizar en el presente tema es primordial, sin embargo, no se debe pasar por alto algunas de las limitaciones del estudio. Las más importantes conciernen a la metodología de estudio. Así, en primer lugar, se han extraído conclusiones con un tamaño de muestra pequeño, por lo que los resultados deben ampliarse para una futura investigación.
Por último, se debe tener en cuenta que cada alumno con discapacidad es único y puede tener limitaciones muy diferentes, por tanto, sacar conclusiones de la preparación que tienen los docentes va a depender en cierta medida, de la experiencia que hayan tenido con los alumnos con discapacidad, con sus limitaciones y con sus necesidades.
Por tanto, sería conveniente seguir indagando en las inquietudes y estudios que exploren estos aspectos buscando las causas, al igual que prolongar el periodo de tiempo de seguimiento de estudio para evaluar a los participantes una vez transcurrido cierto tiempo, y de este modo, comprobar si existen variaciones en sus respuestas, ello permitiría el diseño de programas y planes de mejoras para la integración educativa de estudiantes con discapacidad.
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