Claudio Perazzo Logioia
vicerectoradoits.ues@sudamericano.edu.ec
RESUMEN
América Latina en general, y particularmente Ecuador, vive hoy en día bajo un modelo de modernización, el cual tiene una importancia particular por convertirse en el instrumento conformador de los perfiles competitivo y cultural que se pretenden para la población. Por lo mismo, la adecuada concepción del hombre y una filosofía educativa multiplicadora de las capacidades y potencialidades del ser humano, son los pilares fundamentales sobre los que se debe asentar una correcta concepción de evolución.
Mientras los modelos educativos privilegien en primer lugar la masificación, difícilmente será primero educación y segunda educación de calidad. Se requiere rescatar la dimensión individual de la persona en un proceso que, por su naturaleza, debe partir del conocimiento individual de cada uno de nuestros estudiantes. Complementario a este esfuerzo, es necesario realizar fuertes inversiones en infraestructura educativa, acordes con las necesidades de la globalización. La formación de los docentes se convierte en un problema de definición, de filosofía educativa y, desde luego, en un reto de política educativa. Es necesario fortalecer y reafirmar lo que de permanente posee la educación, teniendo como punto de referencia los cambios en el entorno, los avances tecnológicos, las circunstancias y los retos particulares que se plantean en cada país.
En la actualidad, hablar de un modelo educativo para la educación tecnológica en la era planetaria, implica considerar una visión integral dentro de los planes de estudio, que propicie en los estudiantes, alternativas de solución para comprender los fenómenos globales.
INTRODUCCION
Etimológicamente, el término modelo proviene del italiano modelo y éste del latín modulus (molde, módulo), que quiere decir, cantidad que sirve de medida o de tipo de comparación en determinados cálculos. De modelo proviene “modelar”, palabra que sugiere una cierta idea de acción, de construcción. Por lo que se refiere al uso de la palabra en el lenguaje corriente, ésta tiene diferentes alcances.
De ordinario, designa a la persona u objeto al que se quiere imitar o reproducir, utilizada en este sentido, tiene de algún modo una connotación normativa o idea de perfección. También se utiliza la palabra “modelo” para designar una muestra o ejemplo, como es el caso del vendedor que expone modelos de productos.
En el campo científico, lo mismo que en el uso corriente del término, tampoco es un concepto unívoco. No sólo se usa en varios sentidos, sino que también existen diferentes tipos de modelos. De ahí que, cuando se habla de modelo dentro de cualquiera de las ciencias, haya que especificar en cada caso a qué tipo de modelo se refiere. Sin embargo, subyaciendo a esta variedad de sentidos, el término “modelo” no se utiliza para designar la realidad, sino una presentación o construcción intelectual simplificada y esquemática de las relaciones fundamentales que hay entre las variables existentes en una clase de fenómenos, contenidos o procesos a los que se pretende comprender a pesar de su complejidad.
En la construcción de un modelo, se seleccionan los elementos relevantes y sus interrelaciones, que se sustituyen con representaciones isomórficas que facilitan la comprensión e investigación de un aspecto de la realidad. Todos los modelos son una construcción teórica elaborada a partir de un número limitado de parámetros que se expresan simbólicamente para ilustrar una hipótesis de trabajo que se puede aplicar a una situación concreta.
En ello reside su ventaja, ya que simplifica la complejidad del mundo real, facilita su comprensión y en algunos casos, la manipulación de los datos; pero también en ello está su desventaja: la complejidad de la realidad se escapa a las excesivas simplificaciones y desborda la representación matemática, analógica o simbólica que el modelo expresa. Sin embargo, aunque todo modelo es una expresión abstracta de la realidad, tiene siempre una correspondencia con esa misma realidad concreta con la que mantiene un conjunto de relaciones y elementos isomorfos.
Si los modelos educativos son un mecanismo empleado en la educación para que ésta se verifique, el modelo pedagógico forma parte del ámbito de las teorías, es decir, tiene las características de todos los modelos que sirvan a la inteligencia humana para operar con mayor orden o con mayor facilidad. Uno de los usos más productivos del modelo consiste en emplearlo para identificar las modalidades de comportamiento de un sistema.
(Kast y Rosenzweig, 1997 citando a Boulding, 1991) afirman que este enumera nueve sistemas descriptibles sobre la base de los modelos respectivos: estructura estática (colocación de una piedra), movimiento de partes (reloj), equilibrio autorregulado (termostato), estructura auto conservadora (célula), composición genética–social (planta), comportamiento teleológico–psíquico (animal), nivel individual–simbólico (hombre), organización humana (memoria histórica) y los sistemas trascendentales (los esenciales invisibles). Cuanto más se avanza en la escala de complejidad de las disciplinas, pasando de composiciones mecánicas a procedimientos orgánicos históricos y por tanto irreversibles, tanto más el empleo de modelos presenta dificultades de control e imprecisiones de aplicación.
El modelo educativo tiene como unidad de investigación la relación educativa. Se toma en consideración primaria la acción intencional del educador, la secuencia de sus comportamientos y el desarrollo original–creativo del educando (y, por tanto, las modalidades de su crecimiento humano). También se tiene en cuenta, el primer aspecto del modelo, el cual se basará en su intercambio recíproco, es decir, en la teoría de la comunicación. “Todo modelo tiende a la formación de los individuos de una organización, por lo tanto, es necesario que se encuentre contemplado en un soporte conceptual, que nos permita valorar el escenario real que nos rodea”. (Perazzo, 2000)
El modelo educativo representa una secuencia ordenada de acontecimientos educativos, formalmente elaborada y por ello tipológicamente repetible. Este representa genéricamente el soporte teórico para cada una de las clases de modelos pedagógicos concretos con que se hace viable la teoría pedagógica y sirve para dar un sentido racional a las secuencias educativas prácticas.
Son modelos los programas escolares propuestos por cada enseñante, los currículos y las estructuras escolares de todo tipo y nivel. El modelo general exige una aplicación especial (un tipo particular de cálculo lógico) para poder ser aprovechable. Otro campo de empleo de los modelos se puede indicar en la pedagogía especial, donde no sólo la teoría requiere tener a disposición secuencias controladas de acontecimientos, sino que estas secuencias exigen un cambio continuo y una actualización rápida en relación con los hallazgos científicos y con los impulsos sociales que operan en este sector. Naturalmente es necesario distinguir entre los modelos (esquemas teóricos generales que operan a través de acontecimientos singulares y concatenados) y los métodos (que están más cercanos a las técnicas operativas, caracterizados más bien por la presencia de una instrumentación ritualizada).
El modelo educativo, se integra por ciertas teorías o enfoques pedagógicos que permiten orientar a diseñadores curriculares y profesores en la elaboración y análisis de los planes de estudio, en la sistematización y desarrollo de los programas de estudio y en el proceso de enseñanza aprendizaje. (Escudero, 1991, citado en Perazzo, 2002)
Se encuentran presentes también las cuestiones filosóficas, ontológicas y epistemológicas que orientan toda práctica educativa en determinado tiempo y lugar. (Gimeno, 1981, citado en Perazzo, 2002)
Para la (Secretaría de Educación Pública, 1991) todo “modelo consiste en la organización dinámica de la educabilidad del individuo y la sociedad en función de sus relaciones y de una cronología”. En un modelo se fijan las pautas, los fines, los sujetos y los medios que participan en el proceso educativo, también se describe el proceso requerido para alcanzar las metas propuestas.
(Gento, 1994, citado en Perazzo, 2002) describe al modelo educativo como una representación sintética conceptual con respecto a lo que idealmente orienta los procesos educativos, se aborda el concepto de hombre, sociedad, cultura y valores, con lo cual sustenta la manera cómo se orientarán los procesos de formación y aprendizaje en un determinado tiempo y lugar.
Muchas veces encontramos a ciertos autores e instituciones educativas, que indistintamente utilizan los términos de modelo educativo y modelo pedagógico, no diferenciado a cada uno de ellos. (Jara, 2017) expresa las diferencias que existen entre ambos. El modelo educativo tiene que ver más con la concepción que se tenga de la educación, es decir, la forma en que se entiende y aborda la tarea educativa y la finalidad de la educación; mientras que el modelo pedagógico tiene que ver más con el proceso de enseñanza-aprendizaje a partir de la finalidad de la educación que ha sido concebida en el modelo educativo.
Podríamos decir, entonces, que un modelo educativo no es más que “La herramienta ideal que nos permite identificar el rumbo hacia donde se dirige la organización desde una visión cósmica, en la cual podemos conocer e intervenir en los aspectos de origen pedagógico, administrativo, económico y social, entre otros, los cuales producen una sinergia que le otorga a la institución una experiencia de vida concretizada en la viabilidad del trabajo teórico–práctico, que sirve para dar un sentido racional a la institución. En síntesis, los modelos educativos son aquella serie de gestos colectivos, diferentes entre sí y ordenados a un fin”. (Perazzo, 2002
Los objetivos de un modelo educativo para las instituciones de educación tecnológica tienen como propósito fundamental sentar las bases para el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la institución y su consolidación académica. Para lograr este cometido es necesario que se plantee:
1. Contribuir al mejoramiento del servicio educativo en todas sus dimensiones.
2. Incrementar los niveles de pertinencia social.
3. Establecer las bases para el desarrollo de una nueva cultura académica que le permita a la institución alcanzar su consolidación y proyección social; y
4. Desarrollar acciones que contribuyan al logro de la formación integral de los estudiantes, en el marco de la responsabilidad social.
METODOLOGIA
Hablar de modelo educativo en las instituciones de educación tecnológica en la era planetaria implica la necesidad de expresar los problemas que atraviesa la humanidad en general, considerando una visión integral dentro de los planes de estudio, que propicie en los estudiantes, alternativas de solución para comprender los fenómenos globales a partir de la ruptura de paradigmas tradicionales impuestos desde la educación bancaria (en donde el alumno es sólo un objeto en el proceso de aprender y toda la acción sigue en manos del enseñante, o sea, el profesor) ya que se impone una suma de conocimientos desconectados de la realidad. Por lo tanto, como afirma (Morín, 2001) “Los acontecimientos son cada vez más globales, planetarios. En la vida cotidiana, las personas estamos en una continua relación con el resto del planeta, aunque no seamos conscientes de ello. La educación debe transmitir esta realidad planetaria y la necesidad de sentir la Tierra como la patria de todos, donde los problemas son de todos y todos deberían implicarse en las soluciones. Las desigualdades entre zonas, pueblos y personas, la tecnocracia gobernante, la simplicidad de pensamiento y la potencia consecuente de destrucción atentan contra la identidad terrenal. Por fortuna, cada nueva corriente de destrucción viene acompañada de una contracorriente humana...El tesoro de la humanidad está en su diversidad creadora, pero la fuente de su creatividad está en su unidad generadora”.
Es necesario crear entornos pedagógicos diversos y continuos, que permitan el impulso de redes colaborativas en las cuales puedan realizarse transferencias tecnológicas, aprovechar las tecnologías de la información y comunicación con fines educativos y seguir de cerca la evolución de la sociedad del conocimiento para garantizar el mantenimiento de un nivel de calidad y de reglas de acceso equitativas.
CONCLUSIONES
Podemos concluir afirmando que:
1) Todo modelo educativo promueve en las instituciones, brindar servicios educativos de calidad, orientados a los profesores y estudiantes.
2) Genera desde la institución procesos de cambio continuo que permiten ajustar el currículum en base a las demandas de empleabilidad del entorno, considerando la ampliación de la oferta educativa, así como ir fortaleciendo áreas sustantivas como lo son la docencia, la vinculación y la investigación.
3) Establece redes vinculares en las instituciones, siempre y cuando se fomente el trabajo en equipo entre todos los miembros.
4) Las instituciones de educación superior, deberán a través de su modelo educativo, propiciar el avance de sus instituciones en tres direcciones, las cuales abren el camino hacia la calidad:
a) Promover una cultura de innovación y autoevaluación.
b) Asegurar a través de los diversos procesos que se apliquen el aseguramiento de la calidad, y
c) Impulsar una educación de vanguardia.
5) Existen variados modelos educativos para aplicar en las instituciones tecnológicas. Es importante tener claro cuál seleccionar, con objeto de que a través de éste se constituya la puerta de acceso para la sociedad del conocimiento, proponiéndose, a través de él, un espacio de innovación permanente e integral, clave para la articulación de una nueva concepción social que persigue un crecimiento autosostenido y un desarrollo más equitativo con su aplicación y fortalecimiento.
BIBLIOFRAFIA
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